La Rioja

Tal y como prometí hace unos días, vuelvo  escribir en mi blog y esta vez me gustaría acercaros a un maravilloso lugar en el norte de España : La Rioja.
Conozco este sitio desde hace mucho, la primera vez que fui era prácticamente una adolescente, y visité La Rioja por un acontecimiento muy importante. Mi prima Carmen, nuestra Chiqui, se casaba con Juan y por supuesto fuimos a acompañarla y darle todo nuestro cariño en ese día tan especial. Mi prima, aunque vive muy lejos de Sevilla y no la veo tanto como quisiera, es muy especial para mi.
En ese viaje conocí la calle Laurel, o Senda de los Elefantes, y desde entonces sabía que debía volver algún día. Me encantó aquel lugar, su gente, sus calles, su gastronomía… eso sí, el frío, eso no era frío, eso era hielo entre mi piel y mis huesos, y no os hablo de Diciembre, fui en abril.
Pasaron los años y, llegó el momento de volver a La Rioja. Esta vez para otro evento familiar también muy importante : La Comunión de Jaime, el hijo de mi prima Carmen y mi primo Juan. 

Llegamos un viernes por la tarde, y tras hacer el chek-in en el hotel Husa Las Cañas de Viana, quedamos con mi familia para ir a tomar unos pinchos a la calle Laurel.
La calle Laurel es una calle repleta de bares donde puedes encontrar todo tipo de pinchos acompañados por su buen vinito. 

La calle Laurel era el lugar en el que se levantaban las antiguas murallas de Logroño hasta que fueron demolidas en 1862. Fue entonces cuando se decidió reconstruir las casas colindantes, y formar la calle que es la actualidad.

Fueron inundando la calle los bares, que antaño ofrecían vino de la tierra con pinchos de embutidos y este es el origen de la famosa ‘Senda de los Elefantes’, porque si empiezas el recorrido, acabarás la calle con una buena trompa.

Actualmente es un lugar de encuentro dónde los bares ofrecen un amplio abanico de especialidades gastronómicas.

Hay uno de estos bares que llamó especialmente mi atención, no sólo por sus pinchos y sus deliciosos vinos, sino porque además es un sitio en el que te sientes como en casa, estoy hablando de La Taberna del Tio Blas. Juan había reservado allí para cenar, para unos 15 comensales, y no sabes dónde te metiste, Juan, con lo que nos gusta comer y beber a nosotros…
Allí nos esperaba una gran mesa con unas viandas que nada más verlas me hacían la boca agua.
Había de todo en aquella imponente mesa, desde unas enormes croquetas de jamón ibérico o de espinacas hasta unos pinchos de pulpo con cachelos o unas exquisitas migas con chorizo.

Sólo de ver estas imágenes, me vienen olores y sabores tan ricos que me da incluso morriña. Si pudiese, agarraría La Rioja con una cuerda y la acercaba a Sevilla unos cuantos cientos de kilómetros.
Aquí no quedó nuestra aventura gastronómica….Por supuesto los dulces, que son mi perdición, también estuvieron presentes. Mi primo Juan nos hizo uno de los regalos más extremadamente exquisitos que ha probado mi paladar : Bombones rellenos de aceite de oliva…. No se puede explicar el momento en que te metes uno de esos bombones en la boca y notas como se parte el chocolate para dejar escapar lentamente un sorbo de aceite de oliva. Mil gracias, Juan, no he vuelto a probar unos bombones como esos desde ese día.
Para finalizar este post, os invito a visitar La Rioja, a que paseéis por sus calles y sobre todo a que disfrutéis en la calle Laurel de uno de los mejores placeres de la vida : la gastronomía riojana.