Los Amantes Pasajeros

No sé si conocéis la película de Almodovar, Los Amantes pasajeros, cuando la ví por primera vez, me recordó mi primer viaje a Tenerife en el año 2012.

Cuando Iván y yo nos montamos en el avión, tomamos asiento, nos acomodamos y de pronto….vemos a tres personajes con una cámara de fotos dando saltos y gritos por todo el avión tipo : “¡Chemaaaaa,mira esta! ¡¡Jotaaaa, hazme una foto con Chema!!!. ¿Esto qué es? – Pensamos- vaya tres, el viaje que nos van a dar. Pues nada, todos los pasajeros ya sentados con el cinturón puesto, y sólo se les escuchaba a ellos que iban además de con su cámara, con una bolsa con contenido misterioso en su interior que guardaron en la parte trasera del asiento de una señora (Ellos estaban sentados justo detrás).

Despegamos hacia las islas, y una vez estabamos a velocidad de crucero, otra vez los tres gritando y pidiendo al azafato coca cola como posesos, de pronto empiezan a coger algo de la bolsa misteriosa que mi vista no podía alcanzar, lo que si alcanzó mi vista es que la señora estaba haciendo movimientos impulsivos hacia delante, debido al ímpetu con el que cogían la bolsa. No os podéis ni imaginar, un viaje así durante 2 horas, la señora dando trompicones, ellos con su bolsa misteriosa, y coca cola para todos y algo de comer.

Por fin, aterrizamos, recogimos el equipaje y el coche de alquiler, estábamos muertos de cansancio y deseando llegar al hotel sin escuchar gritos….

Ya en la recepción del hotel Luabay Tenerife Norte, haciendo el check in, 10 de la noche hora insular, nos dice el recepcionista que nos han dejado una cena para dos preparada en el restaurante como corte—–¡¡¡¡¡Chemaaaa, Jotaaaaaaaa estos dos son los que estaban en el avión!!!!! Y sí, eran ellos, en el mismo hotel que nosotros….

Al día siguiente, fuimos a dar un paseo por Puerto de la Cruz. Hicimos un poco de turismo tipo guiris totales pero sin clanclas con calcetines. Y otra vez ellos, desde un bar nos gritan : “¡¡Sevillanossss aquí hay cruzcampo, veniros para acá!!. Como os lo cuento, vamos. Pues desde que nos sentamos en esa mesa hasta el día de hoy ganamos a tres amigos para siempre : Rafa, Jota y Chema. Jota y Rafa eran pareja, y Chema un amigodel alma. Desde ese momento el viaje a Tenerife pasó de ser un viaje de 2 a un viaje de 5. 

Exceptuando un par de mañanas que fuimos a conocer la isla en nuestro Ford Ka de alquiler, el resto del tiempo estuvimos compartiendo nuestro viaje con ellos. 

Recuerdo una noche que salimos por Puerto de la Cruz, que además de bailar, ver un espectáculo buenísmo en un bar de ambiente gay y coger un taxi del hotel a la zona de marcha que estaba andando a 2 minutos, nos comimos una pizza enorme. La pizza la pidió Rafa, indicándole al camarero en varias ocasiones que no le añadiese piña, pero cuando pusieron esa pedazo de pizza en la mesa, estaba repleta de piña, vamos una pizza tropical en toda regla… Acabé con dolor de mandibula de reirme…

Antes de volver a Sevilla, intercambiamos teléfonos para mantener el contacto. Y eso hemos hecho hasta el día de hoy, 3 años después, hemos pasado por buenos y malos momentos, hemos repetido momentos de risas pero por desgracia también de lágrimas, Jota ya no está pero lo llevamos en nuestro corazón y esté dónde esté seguro que seguirá iluminando todo a su paso con su sonrisa y su forma de ser.
La moraleje de esta, mi historia, es que la amistad verdadera puede estar en cualquier sitio, sólo tienes que aprovechar el momento y apreciar a las personas que te rodean. Los amigos son parte de la vida, y pueden llegar a ser parte de tu familia si así lo quieres.
Que os vaya bonito desde vuestros tacones 😉

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