Mértola – Festival Islámico

Buenas noches a todos, ya está aquí la blogger de los tacones…

Hoy voy a hablaros de Mértola, una villa portuguesa perteneciente al Distrito de Beja, en Alentejo (Portugal).

Pues bien, en este peculiar destino, cada dos años celebran un Festival Islámico muy recomendable, eso sí, para ir sin tacones, lo siento, yo fui estrenando unas “cómodas cuñas” (me dí cuenta que era mejor ir descalza, pero las cosas que pasan, antes muerta que sencilla) y el empedrado de sus calles y las empinadas cuestas casi me destroza por completo mis pies. Y no es que yo exagere, es que tengo las pruebas gráficas, como podéis ver….

Yo, la verdad es que no conocía Mértola y mucho menos su festival, pero ese fin de semana estábamos mi marido y yo en la playa y mi prima Marta (que está enamorada del mundo islámico) me llamó para decirnos que si nos apetecía ir y pasar allí la tarde del sábado, y yo que me apunto a un bombardeo, acepté.
Llegamos allí sobre las cinco de la tarde hora portuguesa, lo primero que vimos ya me llamó mucho la atención, un arco de herradura de un color celeste intenso que invitaba al visitante a perderse por el gran zoco.
Y eso hicimos, perdernos entre puestecillos llenos de color con olores a especias, infusiones y cuero. Podías encontrar desde un puesto de té hasta uno de artesanía islámica con impresionantes lámparas o espejos que recordaban a las mil y una noche. Era otro mundo, si me llevan allí con una venda en los ojos y me la quitan en medio del zoco, hubiese pensado que estaba en un gran bazar de Marrakech, simplemente impresionante.

En este entorno, en el que me creí la princesa Sherezade, de pronto empezaron a aparecer unas nubecitas un poco oscuras….¿Unas nubecillas? no os podéis imaginar la que cayó, en menos de lo que canta un gallo nos vimos en medio de un zoco en el que los tenderos recogían en modo To fast to furious, ni espejos, ni dulces árabes ni pulseritas de cuero….. ¡A correr!
Y yo con mis cuñas, resbalándome por las cuestas de adoquines… un espectáculo vamos… 
Pero encontramos un lugar dónde resguardarnos, una especia de pub llamado Lancelote. La verdad que el sitio es muy peculiar, da la sensación de que estás dentro de la montaña, y con unas vistas impresionantes. El personal muy joven y amables, nos trató verdaderamente bien. Había un grupo de músicos ensayando una actuación para esa misma noche, por supuesto música sefardí. 

Pues allí estuvimos un buen rato esperando que la lluvia diese una tregua y al menos visitar el castillo, pero debo decir que no nos aburrimos para nada….

Pero siempre, siempre, después de la tormenta llega la calma y dejamos Lancelote Bar para subir al castillo, y fuimos corriendo, sobre todo yo, con los adoquines mojados y esas suelas mías de goma que en vez de avanzar parecía que estaba entrenando para un campeonato de patinaje artístico. 
Finalmente llegamos al castillo, dónde me hice amiga de un caballero de la era medieval, callado pero con una mirada que llegaba al infinito.
El castillo de Mértola está conservado a la perfección, es un pedazo de historia medieval portuguesa que marca la reconquista de la región por parte de los cristianos.

Para rematar la tarde nos metimos en las entrañas del espectáculo de moros y cristianos, tanto, que estuvimos a punto de participar en el lado de los moriscos…pero decidimos que con una foto bastaba y que para culminar era mejor para a reponer fuerzas y comernos un pequeño crêp de unos sólo 40cm de diámetro. 
Espero que os haya gustado este post.

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